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lunes, 27 de febrero de 2012

OTRO EPISODIO DEL UNITARIO CON BETTE FERNANDIS

Frente al monumento a la Bandera en Rosario con la excusa del Bicentenario (@TM K) se produjo una nueva aparición de la Empleada del Estado Nº 1, la multifacética Presidenta, que había estado recluida en su lugar en el mundo de Calafate.

Allí brindó un episodio más de elaborado arte escénico en un cuidadosamente preparado ámbito con un amplio abanico de autoridades y funcionarios varios y unos centenares de espectadores, muchos de ellos jóvenes embanderados (La Cámpora, etc) y algunos portadores de carteles con la foto del difunto ex presidente Kirchner.

Después de escucharse otros oradores, algunos de ellos autoridades locales, se inició el espectáculo con una marcha supuestamente de la JP de los 70, que fue parcialmente entonada por CFK, repitiendo algunas estrofas:’ No nos han vencido…los fusilamientos… somos la gloriosa Juventud Peronista…’ y aquí se produjo una leve vacilación presidencial por esto de ‘peronista’ que no le va fácilmente a quien pretende instrumentar la superación del viejo peronismo.

La Presidenta inició su alocución recordando al Dr General Manuel Belgrano, uno de sus preferidos, por sus triunfos en las batallas de Tucumán y Salta. Era una época de lucha contra la opresión colonial. Luego dedicó un largo tramo a recordar las Malvinas y la guerra de 1982, tema que el gobierno quiere poner evidentemente en la palestra estos días. Pero más adelante en su exposición, en medio de una serie de autoelogios, ‘recordó’ como ‘El’, o sea Nestor K cuando asumió la presidencia (en 2003) se encontró un país en llamas, rodeado de corporaciones internas y externas ejerciendo el coloniaje.

Es así como este ‘Belgrano del Siglo XXI’, debemos deducir, luchó denodadamente para liberar al país del coloniaje, y puso fortunas para cimentar una nueva independencia, como cuando le pagó la deuda completa al FMI. En esa línea, CFK recordó que terminaron de pagar el Boden 2012. Ya no está el que me abrazaba, evocó la Presidenta  elevando el tono emotivo del mensaje en un crescendo. De la muerte no se vuelve, no es verdad que se supera. 

Y esto la llevaba al clímax emotivo de la ceremonia. Vestida de negro y quebrando la voz, desglosó los casos de cuatro familias afectadas por el accidente (estrago culposo, en realidad) ferroviario de la estación Once de Setiembre. Repitió las circunstancias de cada caso que la ligaban (supuestamente) a cada uno con nombres y señas, para mostrar su involucramiento y contrarrestar críticas por no haber visitado los afectados por el siniestro. Dijo que no especulaba con la muerte, ‘con la muerte no’, dijo.  Y como remate, reiteró que el gobierno va a tomar medidas tan pronto ‘la justicia’ dictamine a quien corresponde la responsabilidad por el siniestro. Para dar un toque enérgico, pidió que estas pericias no duren más de 15 días (como abogada, debe saber que es de hecho imposible, es decir, transfiere la responsabilidad al Poder Judicial).

En varios tramos del discurso la Presidenta volvió a repetir los logros reales o imaginarios del gobierno de su familia, citando muchas veces los montos gastados, para terminar diciendo que no se hizo más por falta de dinero. Insistió en lo difícil que ha sido para su familia gestionar estos alegados éxitos, como el caso de la tarjeta ‘SUBE’ que ya lleva 3 años de gestión para lograr su generalización. También dio por terminada la central atómica de Atucha II, aún en proceso de puesta en marcha.

Cerró su magistral pieza oratoria volviendo a recordar el tema del día, o sea el aniversario de la creación de la bandera por Belgrano. Como es usual en estos actos de multitudes el escenario se usa la mayor parte del tiempo para publicitar la gestión de la familia, hacer algún anuncio o promesa de gestión y en menor medida para hablar del tema del día. Por ej, en el aniversario del Lago Argentino no se dijo una palabra de la historia pero se habló mucho de las obras en la Patagonia. 

Es normal: emocionar, dominar la escena, auto justificarse, victimizarse si cabe, ubicarse como continuadores de una gesta histórica que viene de Mayo (de 1810), hacer algún anuncio si viene al caso. Bette Fernandis recargada.

Al terminar, saludó a su público acompañada por los guardaespaldas que separaban a los demasiado efusivos.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Cristina reinará cuatro años más ¿con cual de sus caras?

Más del 54 por ciento de los votos efectivos emitidos el pasado 23 de octubre optaron por la continuidad presidencial de Cristina Fernández.
Remontar la cuesta desde un 36 porciento de imagen positiva hace algo más de un año, a la muerte de Néstor Kirchner, implicó convencer a varios millones de votantes para cambiar el sentido de su opción electoral. Existen diversas explicaciones causales de este vuelco de opinión. Nos inclinamos por suponer que la muerte de Néstor fue la perfecta coartada para justificar el cambio: por un lado desapareció de la escena un probable candidato de personalidad conflictiva y apareció una noble viuda; por otro lado, respecto de la derrota electoral de 2009 las perspectivas económicas habían cambiado substancialmente y el duelo permitió disimular lo que podía aparecer como un grueso mercantilismo de cambio del voto por dinero en el bolsillo.
Para acompañar esta magnífica puesta en escena de la noble viuda representada por Bette Fernandis, se creó toda una campaña apelando a diversos entes afectivos (amor, vida, juventud, feminidad, argentinidad), la sugerencia uniforme de la fuerza de la candidata y una seguidilla de inauguraciones (reales o simbólicas) de obras para implicar la efectividad del gobierno. No hubo ninguna explicación en toda la campaña del menor atisbo de un plan de gobierno para los cuatro años que vienen.
La magistral técnica actoral de la Presidenta llevó su mensaje triunfal y esperanzador a todo el país (o casi todo, evitando distritos claramente refractarios a su prédica) a razón de dos discursos diarios. El mensaje dejó de lado las aristas polémicas y conflictivas para llenarse de mensajes de amor, unión y cordialidad.
Resultado de la elaboración de la imagen del candidato fue el cambio en la percepción: de soberbia pasó a agradable, de insoportable a buena.  El uniforme de campaña de la candidata fue el luto riguroso, salvo para un afiche supuestamente dirigido a la militancia más dura en que aparece con un traje color crema frente a un mar de banderas negras y rojas donde, a diferencia de otras multitudes de cartelería, no hay referencias a los colores azul y blanco y no aparecen figuras humanas.
Para ilustrar la construcción del personaje es ilustrativo comparar el ‘look’ de CFK en dos períodos distintos de su carrera política: a fines de la década de los 90, cuando era la senadora inflexible, esposa de un gobernador con incipientes aspiraciones presidenciales y la actual presidente que buscaba su reelección.
Versión
Fines del 90
2011
Peinado
Lacio estirado, sin volumen
Más corto terminado en onda y con más volumen
Flequillo
Varios flecos tapando los ojos para resaltarlos
Uno solo lateral derecho levemente junto al ojo
Frente
Amplia, resaltada por peinado  con línea al medio
Disminuida por el volumen del pliegue del pelo
Cabello
Largo, dividido a cada lado llega hasta el pecho, a veces rodea una oreja
Más corto, oculta las orejas y llega hasta los hombros formando un solo cuerpo
Ojos
Resaltados por pestañas, maquillaje y cejas afinadas
Menos resaltados, con cejas trabajadas pero menos finas
Pómulos
Finos, normales
Con más volumen, lo mismo que la mandíbula
Vestimenta
Traje sastre con pantalones, colores pastel, celeste u oscuro (período de Picasso)
Negro luto riguroso, siempre faldas
Alhajas
Aros, generalmente pendientes, a veces collar corto otras veces cuello cerrado o ambos
Collar corto de perlas, aros poco visibles
Cirugías (inferidas)
Ninguna u ojos
Varias
Sonrisa
Poco frecuente, buena dentadura
No muestra cambios

CFK versión año 2000, según un video del archivo de A. Leuco


CFK versión campaña presidencial 2011 



El principal frente de tormenta que enfrenta este período está en la economía, tanto por las distorsiones que acumuló NK en su manejo, las que no fueron alteradas durante el último año, como por el entorno externo que puede ser menos favorable.
No se sabe si CFK piensa hacer cambios de orientación económica. Si persiste en la orientación del gasto desmedido puede encontrar serias dificultades en poco tiempo. Hubo en estos días algún indicio de que piensa achicar el monto de los subsidios al consumo. Si decide apretar los frenos y buscar reordenar el gasto puede encontrar serias resistencias al cambio por la clientela acostumbrada a la fiesta del gasto.
Opinamos que las resistencias más serias pueden venir del flanco sindical. CFK dijo que ella no es Isabel Perón. Con diferencias de grado la situación puede asemejarse a la de 1975 si no se maneja con extrema pericia. Se verá si CFK, con sus elementales conocimientos de economía pero su indudable astucia política puede sortear estas dificultades.